Boda coreana

(24.XI.2018)

Vivo en un apartamento en el decimotercer piso. Uno para arriba y doce para abajo. Y no es de los altos. El complejo de apartamentos tiene 28 edificios. Y hoy en el ascensor he leído que hay un total de 1.625 casas. Unas 5.000 personas. Lo que viene siendo un pueblo de España.

Después de unos años subiendo y bajando el ascensor, vas conociendo a los vecinos. Hay a varios que les espera el chófer por las mañanas. Y no vivo en un barrio pijo. Con uno que tengo confianza es con el del 12, el que más nos ha sufrido. Aprendió español no sé dónde y cuando puede te desea las buenas noches o los buenos días. A veces añade la palabra “señor” a sus saludos. Se llama Park Sajangnim. Y es de los que el chófer le espera por las mañanas.

Hace poco me lo encontré enfrente del edificio con su mujer y su hija. Siempre es bueno que vayan en grupo, pues así es más fácil identificar de qué piso son. Si no te acuerdas de quién es uno siempre te quedan dos. En este encuentro solo me acordaba de Park Sajangnim, el del piso 12. Las dos mujeres que van con él serían su mujer y su hija. Y lo eran. Me comentó que había estado en España. Vaya vida la de algunos. Y me trajo un jamón de los buenos. Esa noche le estuve muy agradecido.

Al cabo de unos días subió por la noche a casa para darme la invitación a la boda de su hijo (otro de los comunes en el ascensor. Cuanto más arriba, más probabilidad de conocerse, más pisos para hablar). No me la dio su hijo, sino él, Park Sajangnim.

El hijo es un poco tímido y casi nunca hablamos. Cuando estamos los dos en el ascensor se va encogiendo poco a poco como si intentase entrar dentro de su traje. Es de esos con los que cuesta iniciar una conversación. Con lo de la boda ya tuve tema para iniciar varias. La afortunada era una compañera de su trabajo. Vivirían en Yangje. Ese sí que es un barrio de pijos.

Y hoy he ido a la boda. Es una experiencia diferente. No hay ese toque de trascendencia que encuentras en las bodas occidentales. Ese toque que te dice “aquí está pasando algo importante”, “aquí hay un antes y un después”. No.

La boda ha sido celebrada en un wedding hall (concepto importado de Estados Unidos, de las pelis yanquis). Tercer piso de un edificio de más de 20. Nunca me han gustado. Demasiada sonrisa forzada. Poca sustancia.

–¿Y tú, en qué piso te casaste? Yo en el séptimo.

–¿Yo? No recuerdo si en el quinto o en el sexto.

Siempre me ha sonado mejor una iglesia. Muros de piedra. Llevar a alguien al altar. Ese silencio. Esa trascendencia. Ese momento. Allí sí que hay un antes y un después.

He llegado y lo primero que he hecho es dar un sobre con dinero, escribir mi nombre en el libro de firmas, y recibir el cupón de la comida. Después se pasa a saludar a los padres y al novio (o la novia, dependiendo de a quién conozcas), pero he llegado unos minutos tarde (mea culpa).

El hall estaba lleno. Me he quedado de pie atrás. No conocía a nadie. Solo a Park Sajangnim, su mujer y sus hijos. El que se casaba estaba con la novia de cara a un señor mayor, quien hacía el discurso. Resulta que es el jefe de su empresa. Lo que faltaba. Te casa tu jefe. Ja. Me da la risa. En serio.

Estaba viendo el espectáculo (me cuesta llamarlo ceremonia) y alguien me ha tocado por atrás. Me he girado y no sabía quién era. No estaba en grupo. Al ver mi cara de asombro me ha dicho “Ah, es que me he maquillado”. A mil revoluciones mi cabeza ha procesado quién podría ser esa mujer. Solo había una opción: la hermana. Pues sí, la hermana no estaba en primera fila, sino viendo la boda de su hermano pequeño desde la lejanía, como si de un extraño se tratara. “¿Yo? Ya me acercaré cuando nos saquemos las fotos al acabar”. Creo que tenía más interés en la boda yo que ella.

La parte de atrás era un gallinero. Y la hermana parecía que lo fomentase, pues no hemos dejado de hablar. Creo que nunca la he visto en el ascensor. Y si la he visto no me acordaba. Me ha contado su vida. No se casa porque no lo ve. Hay un chico que le gusta (un chico que probablemente supere los 40), pero dice que no se casa porque es de los que soplarán viento (expresión coreana para decir que satisfará ese instinto básico de formal inmoral) con otras mujeres.

Al acabar la boda han llegado las fotos. He estado en varias bodas coreanas. Y si algo les gusta, eso es la unidad, la uniformidad, el no salirse de lo establecido, el seguir el manual. En todas las bodas los novios se han sacado las mismas fotos: ahora te miro en esta posición, ahora lanzas el ramo, ahora aplauden mientras hay un “beso” (aquí no lo llaman beso, sino “juntar las bocas”. Muy poco romántico. Tan poco romántico como el “beso” que se han dado), ahora hacemos ver que…

En la foto con los amigos, el padre, Park Sajangnim, me ha pedido que salga, pues su hijo tiene pocos amigos (“pues ha estudiado la universidad en el extranjero”). He subido para la foto, pero antes he mirado la invitación para ver cómo se llamaba el chico. Hola, soy tu amigo, pero no sé cómo te llamas. Solo faltaría eso.

Nunca me ha gustado comer solo. En la uni siempre como con algún amigo. Esa sensación de estar tú y la bandeja no me acaba de gustar. Pero aquí no conocía a nadie, excepto a los 4 ya mencionados. He cogido algo de comida del bufet, me he sentado y he comido. He tomado algo de postre y ya.

Ahora que lo pienso, no había ni vino ni tarta. Y los vasos eran de papel. ¡No había copas! Eso sí, la comida estaba buena. Y era abundante. Y es que aquí muchos vienen a comer, no al espectáculo. Aunque quizá comer es parte del espectáculo.

Al acabar me he ido a despedir de Park Sajangnim. Estaba con su mujer en una mesa. Ellos dos solos. Ni siquiera con los padres de ella. En fin, quién soy yo para criticar las formas de hacer aquí.

Me he despedido y les he agradecido la invitación. De verdad les agradezco que me hayan invitado.

Park Sajangnim siempre me ha caído bien. Aunque reconozco que los primeros “buenos días, señor” me parecieron un poco raros.

2 comentarios sobre “Boda coreana

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s