Abuela, luz y camino

La abuela Julita nació en Turégano (Segovia) el 11 de octubre de 1927. Fue una mujer excepcional en todos los sentidos. Destacaba su sonrisa y optimismo, su vitalidad y su cercanía, su generosidad y su fe. Vaya piedad la suya. Y, por supuesto, también tenía unos dotes culinarios excepcionales. Vivió una vida plena y fecunda, con 14 hijos, 44 nietos y 6 biznietos, todos muy recordados y rezados por ella. Sufrió mucho, pero siempre supo ver la cara positiva de la vida.

Hace una semana falleció en Madrid, el día de la Divina Misericordia (11 de abril). No fue fácil despedirla desde la lejanía y en parte por eso he compuesto estas palabras, para darle mi último adiós a través de estos 93 versos, uno por cada uno de sus 93 fecundos años. Gracias, abuela, muchas gracias.

Abuela, luz y camino

A la abuela Julita, con mucho amor

Sin luz no hay calor, sin luz no se ve;

Madrid eras tú, ahora a qué iré.

Primavera sin flores, otoño florido;

lágrimas alegres, despedida y camino.

Abuela serás Nochebuena y villancicos en tu salón,

abuela serás elegancia y zapatos de tacón.

Abuela serás tez morena y cabello blanco-nieve,

abuela serás piti en mano y conversa nunca breve.

Ya no estarás en Nochevieja, tu sofá vacío estará;

y esos días en la cocina no habrá quien reinará.

Pero los callos y el pavo, y el Bosque no faltarán,

por ti, abuela, por ti siempre se brindará.

“Abuela, ¡qué guapa eres!

Abuela, ¡qué guapa estás!”

Te seguiremos cantando

aquí y en cualquier lugar.

Esas historias que nos contabas, de la guerra y tiempos pasados,

de cómo el hambre educaba, de la fábrica y Cantimpalos.

En tu falda fuiste música, a tus pies fuiste poeta,

en tus brazos fuiste fuerza y en tu besos fuiste abuela.

Serás Velázquez, serás Goya,

serás España, serás Segovia,

serás Cervantes, García Lorca,

serás las Rimas recitadas de memoria:

“Por una mirada, un mundo;

por una sonrisa, un cielo;

por un beso…”

¡Al cielo a buscarte iría por un beso!

¡Ay, Juampi! que estás muy flaco

¡Ay, Juampi! sí que has crecido

¡Ay, Juampi, ay, Juampi!

Que ya no escucharán tus oídos.

En la Divina Misericordia te marchaste

y el día anterior la misa de Réquiem cantaste.

Porque tus ganas de eternidad no escondías,

tus ganas de ver y besar a Jesús, José y María.

Tu fe y tu piedad ejemplo eran

y para hijos y nietos lo mejor querías,

reunirnos todos de nuevo en el Cielo

siempre sería tu mayor alegría.

Lo que mantuviste unido en la tierra,

mantenlo unido en el Cielo:

tu familia, tu tesoro,

su eterna felicidad, tu profundo anhelo.

En ti se cumplen aquellas palabras

del santo de quien fuiste soldado:

“el secreto de una vida feliz

es un corazón enamorado”.

Y tú amaste mucho, abuela.

Amor con raíces de Cruz,

Cruz que te daba la fuerza,

fuerza que era tu luz.

Pues fuiste luz para muchos,

fuiste madre de todos,

siendo Dios el primero,

siendo Cristo tu modelo.

Madre de mi padre,

cuánto te he querido

con un amor que fue

intento de imitación del tuyo.

Vaya arrugas las tuyas, en las manos y en la cara;

eso era vejez bien llevada, eso era una vida lograda.

Y esa profunda mirada, que fijabas en el alma,

tu secreto para ver solo bondad y persona amada.

Empezaste a perder la memoria y unas palabras te salieron del alma:

“a mí lo que de verdad me importa es olvidarme de mi Madre Santa”.

Y es que tal era tu amor por ella, que le cantabas y rezabas

ya fuese en latín, en andaluz o esa canción catalana.

Tu funeral fue una fiesta,

tanto aquí como en el Cielo.

Dies irae, dies illa (…) dona eis requiem.

Tu despedida no hace sino despertar

ese camino al Cielo, esa sed de eternidad.

Ahora Arriba, con el abuelo Pablo,

ese encuentro, ese abrazo.

Y a la tía Vicky y a papá y a Carmi.

Preparad sitio, que pronto llegamos.

Pero no muere quien deja este mundo,

sino quien no llega al siguiente.

Y tú, con un legado tan fecundo,

ahora a disfrutar eternamente.

Ahora que estás Arriba,

un motivo más para luchar,

para vivir una vida plena

y reencontrarnos en el eterno hogar.

Pues cuando alguien espera Arriba

el camino es más llevadero,

ya sean cruces o alegrías,

abuela, nos vemos en el Cielo.

Que estas palabras sean tu recuerdo

para que a mí nunca llegue tu olvido.

Y al pasar los años, cuando llegue mi momento,

siga la estela que dejó tu camino.

2 comentarios sobre “Abuela, luz y camino

  1. Abuela, Madre, Tía, Amiga
    Abuela, Conversadora
    Abuela, Dinamita
    Abuela, Ejemplar
    Abuela, Enamorada
    Abuela, Querida
    Abuela, Vivida

    Amigos míos, un gran abrazo

    Me gusta

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