Esas mañanas lentas

Para mí las mañanas tienen que ser lentas, sin ningún tipo de prisas. Levantarse cuando suena el despertador, ofrecer el día al Señor (si el cuerpo me lo permite, de rodillas), encender una tenue luz e ir hacia la ducha arrastrando los pies con la cabeza fija en el suelo, con la mirada perdida. De … Sigue leyendo Esas mañanas lentas